domingo, 10 de octubre de 2010

Tu olvido tiene un dueño en esta casa

Me asfixia la idea de encontrarme
Oliendo tu aroma, respirando tu humanidad…
Necesitando de tu aliento para tener el propio
Imaginando que cada exhalación es un suspiro
Callado, que tu cuerpo me regala
Alimentado por el ansia de este corazón ilusionado.

Reniego si te encuentro
Al costado de mis sueños…
Muero en silencio si me roza el
Indeleble aroma del pétalo de tus labios
Rojos,
En  la penumbra del recuerdo imaginado… al
Zigzag de este deseo cultivado.

Renazco en un segundo al ritmo de tu voz en la mañana y
En la geografía de tus ojos o en cada mirada encontrada.
Se avivan sentimientos, se cargan de palabras,
Te vuelves de verdad  al oído de tu
Risa en carcajadas.
Entonces como un rayo, y sin que medie una causa,
Propongo no soñar,  que tu
Olvido tiene un dueño en esta casa.

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