son disparos de los rifles, apariencias de valiente.
Encontramos las miradas de los niños en el frente,
sumergidos en la guerra, enemigos del presente.
Con la arena como almohada y la lluvia de frazada,
el asco a la batalla se esconde tras una barricada.
Y grito...
Basta a la muerte, al fin de la inocencia.
no quiero jugar los juegos del adulto;
no quiero jugar juegos que no se puedan ganar.
De los carros de juguete
a matar con balas a inocentes;
mil años de existencia no bastan
para olvidar los ojos del hermano cuando muere.
Hay que juego tan estúpido,
hay que guerra tan maldita!
no quiero cumplir esta sentencia,
no quiero morir bajo balas asesinas.
De los carros de juguete a matar con balas a inocentes,
mil años de existencia no bastan
para olvidar los ojos del hermano... cuando muere.
Bajo la trinchera
el sonido de la guerra no quiere despertarse.

No hay comentarios:
Publicar un comentario