quiero pensar lo que siento,
quiero sentir lo que escribo.
Hoy veo la luz de la mañana,
la penumbra de la noche,
la mirada de quien ama.
Ayer dejé la ceguera del amor,
la locura de la pasión,
el martirio del dolor.
Quise por un día ver quién era,
no amarla con ternura,
no desearla con locura,
no entregarme sin cordura.
Ayer la vi tal y como era,
con virtudes y defectos,
con errores, con aciertos.
Cayó la venda de mis ojos,
la amé sin sentimientos.
Y allí, en ese momento que creía de cordura,
de fría mente calculante,
la certeza de quien cree
se encontró vacía, sola en un instante.
Te extrañé más que un momento,
te extrañé aún sin pensarte;
descubrí sin mucho esfuerzo
los motivos del desearte.
Descubrí que mi ceguera
no era por venda o por locura,
descubrí que mi ceguera
es este maldito amor que sin ti tortura.

No hay comentarios:
Publicar un comentario